Cuatro consejos para invertir en Canadá

Invertir en Canadá es una opción para crecer en un mercado caracterizado por su sobresaliente condición económica y calidad de vida. Son variadas las razones para hacerlo, tales como la seguridad jurídica, estabilidad y el recibimiento que tienen los inmigrantes que lo eligen como destino.

Para empezar tu negocio debes sortear cinco etapas, entre las que se encuentran la planificación, el nombre, el registro de tu negocio ante el gobierno, la solicitud de los permisos y licencias, y el financiamiento. Aquí te presentamos una síntesis de las responsabilidades que asumes en cada uno de los pasos.

 

 Invertir en Canadá es la manera de asegurar tu futuro en un país caracterizado por su estabilidad. Te compartimos las etapas de este proceso

 

Planear tu inversión

La fase de planificación es fundamental para que el proceso transcurra con éxito. Canadá Business explica que lo primordial es investigar para definir la demanda del producto que ofrecerás, los competidores y las necesidades que imperan en la ciudad escogida. De esta forma, cuando conozcas a tus clientes y sus deseos habrá mayores probabilidades de éxito.

Determina si tu idea es realmente original y ofrece valor agregado. Ten presente que es mejor capturar un nicho del mercado, que competir para ganártelo frente a otros que tienen amplia experiencia y trayectoria. Recuerda la importancia de definir tu target para facilitar la tarea de descubrir sus preferencias.

Una vez tengas claro a quien te dirigirás y las estrategias, es momento de armar tu plan de negocios. Este documento debe contener lo objetivos de tu emprendimiento, haber pasado por una revisión de terceros y proyecciones financieras creíbles. Consulta algunos consejos para elaborarlo.

Cuando consideras que empezar desde cero es abrumador, puedes optar por adquirir un negocio. Entre sus ventajas está gozar de los beneficios de marcas posicionadas y las relaciones con los clientes, lo cual abre la posibilidad de obtener altas ganancias en corto plazo.

Si decides emprender por tu cuenta, es indispensable evaluar cuál es el local que aspiras rentar, los costos, la ubicación y el espacio. Es importante que revises las leyes de accesibilidad, la cual está destinada para facilitar la movilización de personas con discapacidades.

 

Escoge un nombre y regístralo ante el gobierno

El momento de seleccionar un nombre es tan trascendental como la etapa previa. Por ello, no debes tomártelo a la ligera, piénsalo un tiempo, consulta con los demás y asegúrate que sea el indicado.

Hay unas recomendaciones para la escogencia. Cerciórate de que tiene concordancia con el producto o servicio que ofreces, para así evitar confundir a los clientes potenciales. Además, no olvides ponerte en el lugar de ellos, es decir, pregúntate cómo te gustaría que percibieran tu emprendimiento.

La sencillez también es clave, procura quedarte con aquel que, no solo sea fácil de pronunciar, sino que se quede en la memoria al escucharlo. Cuando buscas diferenciarte, lo ideal es que sea un nombre único y distintivo para evitar confusiones o problemas legales.

Al momento de hacer el registro, requerirás saber la ubicación del local y si planeas extender los servicios a otras provincias; el nombre comercial; el tipo de negocio (propiedad individual, sociedad, corporación o cooperativa). Obtén mayores detalles sobre cómo procede en cualquiera de los tres casos.

La Red de Negocios de tu región te brindará asesoría cuando tengas dudas.

 

Solicita los permisos y licencias

Los permisos y licencias obligatorios están condicionados al tipo de emprendimiento que tienes en mente, así como a la zona donde se ubicará el establecimiento. Con el tipo de negocio y el sector, la herramienta Bizpal te guiará en las licencias que necesitarás para concretar tu trámite.

Las acreditaciones son concedidas por diferentes niveles de gobierno. Consulta con el ente municipal sobre los recaudos antes de iniciar las gestiones, para que no te falte ningún documento.

Adicionalmente, debes verificar la normativa que rige en cada industria, ya que tienden a ser muy específicos en determinadas actividades empresariales. Las regulaciones abarcan las contrataciones, el mercadeo, la información privada de tu personal, la salud y seguridad, la exportación e importación. Canadá Business sintetiza las principales restricciones.

Una de las legislaciones, busca garantizar el trato justo de los empleados por lo que se te exigirá acatar estándares en cuanto al salario mínimo, vacaciones, días feriados, hora de trabajo, extras, y emergencias.

 

Obtén financiamiento

Los emprendedores creen que obtener el financiamiento es la parte más complicada de desarrollar un proyecto. Sin embargo, en Canadá cuentas con múltiples fuentes para lograrlo, desde el sector privado hasta el respaldo del gobierno.

En cuanto al área privada, no te limites a los bancos. Hay muchas más asociaciones tales como banqueros mercantiles, compañías de financiamiento de comercio internacional e instituciones financieras especializadas.

Para los inmigrantes, existe un programa de capital de riesgo para el inversor, el cual te garantiza la residencia permanente siempre que demuestres que contribuirás a impulsar la economía con habilidades escasas.

En este caso, requerirás averiguar si eres elegible. Si eres escogido para unirte a este programa piloto tendrás que probar que tu capital lo obtuviste por medio de negocios lucrativos u otras actividades de inversión.

El proceso de demostración se lleva a cabo con la presentación de un informe emitido por un proveedor de servicios designado para validar la fuente de tus ganancias.

 

Al invertir en Canadá podrás asegurar grandes beneficios a largo plazo en un clima de estabilidad. Recuerda que la organización es fundamental para lograr tus propósitos. Si tu objetivo es emprender, no demores en escribirnos y resolveremos tus dudas.

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