Ser un inmigrante con actitud positiva ¡es posible!

Mantener una actitud positiva cuando eres inmigrante puede parecer complicado. Al llegar a un nuevo país es posible que no todo sea como lo imaginaste, se presenten obstáculos y extrañes a tus seres queridos.

Sin embargo, no es necesario que te desesperes o te deprimas porque las cosas no salen cómo las planeaste. Si comienzas a implementar algunas prácticas en tu cotidianidad, es posible que tengas una visión más agradecida de tu nueva vida y empieces a valorar las ganancias por encima de lo negativo.

Con los siguientes consejos será sencillo convertirte en un inmigrante extranjero y seguir adelante en tus metas.

 

Una actitud positiva te ayudará a cumplir tus metas en tu nuevo destino. Descubre cómo ser optimista en esos momentos cuando surgen situaciones inesperadas

Crea un diario de gratitud

Escribir es una de las recetas más efectivas para desahogarte. Además de ayudar a canalizar tus emociones negativas, te permite evaluar cómo ha sido tu crecimiento a través de la aventura como inmigrante.

Una táctica muy popular para adoptar una perspectiva positiva es crear un diario de gratitud. Psicovida lo define como una herramienta que potencia tu bienestar y equilibrio. Entre las ventajas que trae consigo están que te ayuda a reducir las quejas y a evitar el papel de víctima ante las adversidades.

Es de gran utilidad cuando en tu día a día impera un ambiente negativo. En el transcurso del tiempo notarás que estás dispuesto a vivir en el presente, aceptar las consecuencias de tus acciones sin culparte y, sobre todo, ser agradecido.

Lo mejor es que no requerirás demasiada inversión y las ganancias las empezarás a apreciar en poco tiempo. Para comenzar busca un cuaderno con tu nombre, un lápiz y cada noche antes de dormir toma 5 minutos para escribir cuáles fueron esas pequeñas cosas que hicieron bonita tu jornada. Pueden ser 5 o más, lo fundamental es que te vayas a dormir con una sonrisa.

Intenta convertirlo en una costumbre. Deja el diario a la vista y procura reseñar esos momentos que te dan felicidad y no están vinculados a lo material. El texto debe ser conciso pero con un significado especial para ti.

Recuerda el poder que tienen las palabras y escribe siempre resaltando lo positivo. Cuando exista una situación que perturbe tu tranquilidad o una persona que no te caiga bien, lo ideal es tratar de ver cómo aprender de ellos.

En esas circunstancias en que te sientas decaído, sin ganas de hacer nada, revisa tus anotaciones para impulsarte.

 

Evita reprocharte por tus decisiones

Cuando emprendemos un proyecto y no resulta como esperábamos los reproches están a la orden del día. Al llegar a otro país con expectativas demasiado altas, es fácil sentirte frustrado si ocurren tropiezos o retrasos en tus planes.

Una sugerencia es que intentes ser lo más flexible posible porque lo único constante en la vida de un inmigrante es el cambio. Estancarte o negar lo que ocurre a tu alrededor te impedirá pasar la página y continuar con las aspiraciones que te llevaron a cambiar de ambiente.

Entrepreneur indica que repetir frases sobre quién eres o lo que eres capaz de hacer te ayudará en esos ratos en los que te falte motivación. De esta forma, entrenarás a tu cerebro para que perciba las informaciones buenas con relación a ti e influirá en la actitud que adoptas frente a los instantes difíciles.

La clave para avanzar es concentrarte en lo que vives sea bueno o malo. Reconocer sin temor cuando te equivocas es la mejor manera de no volver a cometer los mismos errores y alejar la negatividad.

 

Adiós a las preocupaciones

Sí, pensarás que es muy sencillo decirlo pero difícil materializarlo. Es normal que al llegar a un lugar te sientas agobiado con respecto a los procesos de legalización, el shock cultural y, en algunos casos, el acostumbrarte a un nuevo idioma.

Lo mejor es llevar a cabo cada proceso individualmente y no abarcar todo. Suponer o preocuparte por aquello que no ha sucedido o termina trayendo repercusiones menores a las que habías esperado, solo hará que adaptarte sea una pesadilla.

Como la negatividad es parte de nuestra cotidianidad, tendemos a agrandar las cosas y minimizar lo que hemos logrado con nuestro esfuerzo. Clarín explica que una terapia para drenar la toxicidad es hablar de lo que sientes.

La tecnología es una herramienta que nos acerca a nuestros familiares. Mantener el contacto con ellos es un desahogo y te sentirás querido en esos momentos en los que quieres renunciar.

Si lo consideras necesario y tienes la posibilidad, dedica un día para ti y desconéctate de todo eso que te estresa. Una tarde en un parque, comer un helado o una visita a la playa son planes que cambiarán el entorno y tu perspectiva.

 

Haz costumbre lo que te hace feliz

Integrarte a una rutina distinta es sinónimo de obligaciones y escaso tiempo libre. No obstante, siempre tendrás la posibilidad de disponer de un pequeño rato para disfrutar de esos pequeños detalles que te regalan felicidad y aminoran la carga diaria.

La planificación es importante si quieres lograrlo. Toma unos minutos y define cuáles son esas cosas que te llenan, cómo puedes agregarlas a tu rutina y en qué momento las realizarás. Lo fundamental es que las incorpores a tu modo de vida y así no requerirás ese orden estricto, sino que serán espontáneas.

Práctica dormir a la hora adecuada, descansar y levantarte temprano. Seguidamente, ve con calma a tu trabajo y aprecia lo que encuentras en el camino. En las grandes ciudades, la vida es acelerada y te acostumbras a pasar desapercibido los lugares y personas que te topas con frecuencia.

Con una actitud amable y saludar en las mañanas dejarás de ser uno más del montón. Cuando te dirijas al supermercado o coincidas con tus vecinos, vence tu timidez. Crear buenas relaciones con ellos es primordial para lograr una sana convivencia y cooperación.

 

Aférrate a tus metas

En esas situaciones en que todo sale mal, lo ideal es aferrarte a lo que te hace feliz. Recuerda por qué decidiste mudarte y cuáles fueron esos beneficios que te atrajeron de tu nuevo país.

Destaca aquello innovador que llegó a tu vida y las oportunidades que tienes a tu disposición para materializar tus proyectos. Alto Nivel sugiere fragmentar tu meta en varias etapas con la finalidad de transformarla en algo realista. La premisa es “enfocarte en los pasos pequeños te llevarán a obtener grandes metas”.

Establece plazos y elabora un plan de acción. Si tienes claro cómo cambiará al concretar la iniciativa, será menos complicado continuar cuando surjan obstáculos.

Ten presente siempre hablar en positivo, debido a que eso condicionará totalmente tu actitud. En vez de un “no tener problemas con el dinero”, usa “quiero tener mis tarjetas de crédito en cero para junio de este año”. Esta última frase es medible, estipula una fecha para el cumplimiento y es factible.

No basta con decir que deseas ganar mucho dinero, traza estrategias sensatas. Si necesitas motivación extra, escríbelo y ponlo en un sitio en el que lo veas todos los días.

Para adoptar una actitud positiva solo necesitarás añadir a tu rutina esos pequeños detalles que te sacan una sonrisa. En Salir del País seguiremos aconsejándote porque el camino hacia el éxito en otro país ¡sí es posible!

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